Dicen que el ego es una proyección automática de conductas guardadas, patrones, efectos psíquicos, pretensiones alimentando del entorno. El alter ego es la construcción de todo aquello según un propósito, en este caso veámoslo desde el arte, un personaje con pruebas a superar.
El primero es la identidad principal que lidia con la realidad diaria según la estructura psicológica, entre los deseos y la moral. El otro es la identidad secundaria creada, a elección y conciencia. Uno es para toda la vida y el otro para momentos específicos, sin embargo en ambos casos hay un trabajo por hacer entre autoconocerse y construirse, asumiendo responsabilidad del ser y acciones de cada uno.
Es en ésta parte donde entra la conexión con la luna, ella no tiene luz propia, refleja la del sol, representa lo familiar, lo maternal, las emociones, los sentimientos, aquello que no se ve pero sigue siendo igual de importante. Según cómo aprendamos a manejar nuestras emociones en la infancia estaremos condicionados a lo largo de la vida, sin embargo ésto también es autoconocimiento y construcción desde la responsabilidad, para eso están las fases, aunque es cíclica no es sentencia eterna.
Para eso está el arte como herramienta de expresión de aquello que no vemos, pero sentimos. Comprendiendo éste como la interpretación de la realidad, exponiendolo al lienzo se puede notar cómo el ego se disipa, dando paso a la intuición, a la sabiduría, al autoconocimiento, pues, el arte como puente, permite un estado meditativo donde, si hay honestidad en el proceso, todo lo preestablecido, construido en cuanto a estructura se aparta por un momento y la presión por cumplir, encajar o la búsqueda de perfección pierden importancia, dando paso a ese encuentro con otra parte de ti.
Un ego primitivo o poco atendido se refleja en acciones mezquinas, disfraces de personalidad, acompañado del control; tendencia a juzgar y comparar. El arte es el canal para alimentarlo y formarlo a través de las fases de la luna como guía. Al menos, es así como me ha ayudado a creerme el cuento, como dicen por ahí.
Cuando empecé a trabajar la energía lunar a favor, decidí hacerlo en fase menguante, para realmente disipar y relajar un poco todas esas estructuras construidas, a vaciar, para luego limpiar y paso a paso llenar de forma consciente ¿Cuántas veces has escuchado que debes pensar fuera de la caja? Sin saber qué había adentro.
Y, en esa “búsqueda”, me fui al otro extremo del autoconocimiento, acompañada de varios tipos de terapias, también me llenaba de múltiples actividades, lo cual ahora veo como una evasión de responsabilidad en cuanto a mi producción y ocupación del espacio y el talento, porque para el ego desregulado hacer más y aparecer más suponía tener más y ser más.
Con el lunario y la integración del arte, la producción y creación se convirtió personal, el simple hecho de crear a mi tiempo y mi ritmo, en una primera fase, como una forma de plasmar en el lienzo para ver todo aquello que viene conmigo, lo trabajado, lo que quiero desarrollar y lo que no. En una segunda fase, el ego se reguló comprendiendo estos momentos como alimento para bien, cuando practico constantemente mi arte es más suave el día y sus contratiempos.
En una tercera fase, siguiendo el hilo conductor de la luna, el arte y el ego empiezo a ver la materialización de deseos, pero ésta vez desde la calma, el orden, realmente respetando y confiando en un proceso usando la energía disponible pero trazado y ejecutado por mí, sin subirme en olas efímeras y relojes ajenos.
Ahora en la cuarta fase, 2 años después de estar en esta dinámica y saber que funciona, al menos a mi, decidí compartirlo en la forma de lunario mensual, donde cada 28 días trabajamos una intención o deseo, respetando las fases de la luna y su energía, teniendo en cuenta como traspasa todo eso en nosotros, en coherencia y constancia para ver el objetivo materializado en un transcurso de 6 meses, regulando el ego y teniendo un momento de encuentro con el arte en ti, que es tan necesario en estos tiempo donde las pantallas nos absorben.
Si quieres empezar a integrar la luna en tu vida junto al arte, dejame saber. De igual forma te dejo unos primeros pasos para hacerlo.



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